Pequeños pasos para sentirte acompañado, menos solo y más conectado
Usa esta lista para incorporar la conexión de manera sencilla a tu semana. Incluso uno o dos de estos pasos pueden marcar una diferencia importante en tu bienestar emocional y en tu salud general.
Comunícate con alguien
[ ] Llamé o envié un mensaje a un amigo.
[ ] Me comuniqué con un familiar para saber cómo estaba.
[ ] Compartí cómo me siento con alguien de confianza.
[ ] Pedí ayuda cuando la necesité.
Conecta a través del movimiento
[ ] Salí a caminar con un vecino o un amigo.
[ ] Invité a alguien a acompañarme en una caminata corta.
[ ] Me uní a un grupo local de caminata o actividad física.
Conecta a través de la comunidad
[ ] Asistí a una reunión religiosa, de fe o espiritual.
[ ] Participé en un grupo pequeño, estudio bíblico o círculo comunitario.
[ ] Me comuniqué con alguien de mi comunidad de fe.
Participa en espacios de apoyo
[ ] Asistí a un grupo de apoyo para personas con enfermedad hepática.
[ ] Me conecté con otras personas que comprenden lo que estoy viviendo.
[ ] Compartí un logro, una dificultad o una pregunta con el grupo.
Fortalece las conexiones cotidianas
[ ] Conversé brevemente con alguien en una tienda o cafetería.
[ ] Saludé a un vecino.
[ ] Pasé tiempo con alguien que me hace sentir seguro, valorado y comprendido.
Ayuda a los demás
[ ] Ofrecí mi tiempo o mis habilidades como voluntario.
[ ] Ayudé a alguien de mi comunidad.
[ ] Animé a otra persona que vive con una enfermedad hepática.
Conecta contigo mismo
[ ] Practiqué la gratitud.
[ ] Pasé tiempo en la naturaleza.
[ ] Hice algo que me dio alegría.
Reflexión semanal
[ ] Me sentí apoyado esta semana.
[ ] Busqué conexión en lugar de aislarme.
[ ] Di al menos un paso para fortalecer mis conexiones.
[ ] Noté cómo la conexión mejoró mi estado de ánimo o mi energía.